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Camino a la Paz: por un mundo con ambientes seguros y sin violencia

108 jóvenes concluyeron el taller de prevención del programa Camino a la Paz en el estado de Puebla.


En el estado de Puebla viven 1,622,036 jóvenes entre 15 y 29 años, que corresponden al 26% de la población total del estado. De enero a septiembre del año pasado se realizaron 7,962 llamadas relacionadas con violencia contra las mujeres. Puebla se ubica entre los cinco estados con los índices más altos de violencia a nivel nacional.


Las personas jóvenes se ven afectadas por la violencia al verse involucradas tanto como víctimas, como victimarios. Dentro del contexto escolar se ha normalizado la violencia.


Como respuesta a esta problemática, Servicios a la Juventud A.C. (SERAJ) diseñó el Modelo Camino a la Paz, el cual busca contribuir a aminorar las consecuencias de las violencias, especialmente la violencia de género en las y los jóvenes. Actualmente se implementa en Puebla.


El modelo da acompañamiento individual y grupal a jóvenes víctimas de las violencias a través de estrategias de prevención primaria y secundaria para generar mayores niveles de resiliencia y así puedan afrontar situaciones de violaciones a sus derechos humanos; las y los jóvenes reciben apoyo por parte de promotoras y promotores de paz que les acompañan durante el proceso.


108 jóvenes concluyeron el proceso formativo de Camino a la Paz, el cual consistió en un taller de prevención el pasado 12 de octubre de 2019. Para celebrarlo, se realizó un evento en el salón audiovisual del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTis) 260, se contó con la participación de las y los jóvenes, de la subdirectora Elizabeth Bello y coordinadoras y promotores y promotoras de SERAJ.


Los siguientes meses se dará acompañamiento y se canalizará a jóvenes que han sido víctimas de violencia a atención psicológica y otros servicios como seguridad y atención legal.


El taller de prevención se realizó todos los sábados de 9 a 13 horas en las instalaciones del CBTis 260. Durante las sesiones, las y los promotores de SERAJ brindaron un taller de sensibilización y escucha activa a las y los jóvenes, quienes compartieron de qué manera se sienten afectadas y afectados por la violencia.



José Armando González, participante de Camino a la Paz, ofreció unas palabras al término del taller en forma de carta, las cuales decían así: “Quiero agradecer su esfuerzo y responsabilidad al venir y darnos risas y bonitos momentos; también quiero darles gracias porque pudieron unir a este grupo, por escucharme y no juzgarme y porque me tuvieron paciencia al ver mi cara seria y no hacer malos comentarios. Son una parte más en mi vida que siempre contaré”.


La forma de violencia identificada como la más común por las y los jóvenes fue la que se sufre en espacios públicos; ellas y ellos estuvieron de acuerdo en que es difícil aceptar que se vive en una situación de violencia, sea en la familia, el noviazgo o en la escuela y por ello puede ser difícil compartirlo en espacios como el que el taller ofreció, pero las y los promotores promovieron un ambiente de confianza para el diálogo, la escucha activa y el intercambio de ideas.


Viviana López, coordinadora del proyecto, piensa que el modelo es efectivo para prevenir y mitigar los efectos de la violencia en las y los jóvenes; las actividades comunitarias si bien requirieron una logística mayor, sirvieron para promover el liderazgo de las y los participantes en la mejora del ambiente escolar donde se desenvuelven.


Daniela Cervantes, promotora juvenil, manifiesta que la atención psicológica es muy importante, para ella, el escuchar distintos grupos fue muy enriquecedor, y considera que las y los promotores llegan a aprender más de las y los jóvenes, que el conocimiento que comparten.


Este proyecto reconoció la importancia de la construcción de relaciones entre personas, y la identificación de los roles de género asignados que favorecen la violencia y la desigualdad. La conclusión de Viviana López dio parte a una profunda reflexión:


“Para una vida en paz, es importante que podamos reconocer que no sólo basta con que no haya violencia explícita para decir que no hay conflictos, sino que existan espacios donde podamos ejercer de manera plena nuestros derechos humanos y juveniles, así como fomentar el autoconocimiento y la autocrítica para identificar nuestras áreas de oportunidad, así como manejar nuestras emociones y apostar por una comunicación más asertiva donde se dé pie al reconocimiento de la diversidad y abramos espacios donde quepan diferentes opiniones”.