#PorLasJuventudes: construyendo caminos hacia el trabajo digno
583 jóvenes fortalecieron sus capacidades y ampliaron sus oportunidades educativas y laborales a través de la estrategia de empleabilidad de SERAJ durante 2025–2026.
En México, aproximadamente una de cada cuatro personas tiene entre 15 y 29 años. Son alrededor de 31 millones de jóvenes con talentos, capacidades y aspiraciones diversas. Sin embargo, no todas cuentan con las mismas oportunidades para continuar sus estudios, acceder a un trabajo digno y construir sus proyectos de vida.

Entre ellas se encuentran las y los jóvenes oportunidad, quienes enfrentan barreras económicas, educativas y sociales que limitan sus posibilidades de desarrollo. Sus historias son diversas: buscan su primer empleo, desean retomar sus estudios, necesitan combinar el trabajo con otras responsabilidades o requieren orientación para decidir qué camino seguir.
En Servicios a la Juventud A.C. (SERAJ) sabemos que la empleabilidad va más allá de conseguir un trabajo. Implica fortalecer capacidades, ejercer derechos, construir redes de apoyo y acceder a oportunidades que favorezcan la autonomía.
Con esta visión impulsamos #PorLasJuventudes, Estrategia de Empleabilidad para Jóvenes Oportunidad, cuyos resultados de la edición 2025–2026 compartimos.

Un acompañamiento que reconoce las capacidades de cada joven
Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, acompañamos a 583 jóvenes de Ciudad de México, Estado de México, Puebla y Nuevo León, mediante dos rutas: el programa de empleabilidad desarrollado en nuestros Centros de Juventud, y Conexión entre el Aula y el Trabajo (CAT), implementado en colaboración con instituciones de educación media superior.


Ambas rutas integran habilidades socioemocionales, orientación vocacional y laboral, educación financiera y digital, capacitación técnica y conocimiento de derechos laborales, además de acompañamiento y vinculación con oportunidades educativas y de empleo.
Un componente fundamental es la construcción del Plan de Desarrollo Personal, que permite a cada participante reconocer sus fortalezas, identificar intereses y establecer metas para avanzar en su proyecto de vida.
Daniela, graduada del programa en los Centros de Juventud, comparte uno de los aprendizajes más importantes de su experiencia:
“Aprendí a diferenciar entre un sueño y una meta. Ahora sé qué quiero para mi vida y tengo más confianza en mí misma para lograrlo, sin importar los obstáculos”.
Su testimonio refleja la importancia de contar con espacios donde las juventudes puedan conocerse, tomar decisiones y construir sus propios caminos.

Aprender para la vida, prepararse para el trabajo
En #PorLasJuventudes, las habilidades para la vida se complementan con herramientas para el mundo laboral. Las y los participantes fortalecen su comunicación, autoconocimiento y trabajo en equipo, mientras aprenden a elaborar su currículum, prepararse para entrevistas y reconocer las condiciones de un empleo digno.

Juan Pablo, de 21 años, graduado del programa en el Centro de Juventud Tlatelolco, Ciudad de México, comparte:
“Aprendí muchas cosas, como hacer un CV, hacer un portafolio, muchas cosas que no se nos enseñan y muchas veces es difícil preguntar”.
En el ámbito escolar, Conexión entre el Aula y el Trabajo acerca estas herramientas a estudiantes de educación media superior, fortaleciendo sus capacidades para tomar decisiones sobre su futuro educativo y laboral.


Gilberto, estudiante del CONALEP Don Humberto Lobo Villarreal, en Nuevo León, destaca cómo las sesiones le ayudaron a relacionarse mejor con otras personas y prepararse para el mundo laboral:
“Me ha enseñado mucho sobre hacer mi currículum de trabajo, saber qué pedir, cómo pedirlo y de qué forma interactuar en esos momentos. Me ha servido bastante y sé que lo tendré que aplicar cuando entre a una empresa”.
Estas experiencias muestran que la formación integral no solo proporciona herramientas para buscar empleo, sino que también fortalece la confianza, la convivencia y la capacidad de tomar decisiones.
Resultados que abren oportunidades
Los resultados de la edición 2025–2026 reflejan avances en la formación y el acceso a oportunidades concretas:
583 jóvenes participaron, construyeron su proyecto de vida y fortalecieron competencias para la vida y el empleo.
430 jóvenes accedieron a oportunidades de continuidad educativa, empleo digno y autoempleo. (288 a un empleo, 20 oportunidades de autoempleo y 122 jóvenes continuaron sus estudios).
Detrás de estas cifras hay procesos de formación, orientación y vinculación, así como decisiones y aspiraciones de las propias personas jóvenes.

Marco, graduado del Centro de Juventud Tlatelolco en Ciudad de México, comparte lo que significó encontrar una oportunidad laboral al concluir su formación:
“Lo que más valoré fue la vinculación al empleo que conseguí al final del programa y todas las experiencias que viví. Siento que crecí mucho y eso me va a durar toda la vida”.
Su experiencia refleja uno de los propósitos de la estrategia: que las oportunidades laborales estén acompañadas de aprendizajes y capacidades que permanezcan más allá del programa.
El acompañamiento construye confianza y comunidad
La formación es importante, pero también lo son los espacios de escucha, confianza y acompañamiento que construyen educadoras, educadores y especialistas junto con las juventudes.
Azael, graduado del programa en el Centro de Juventud Juárez, Nuevo León, encontró un espacio para recuperar su motivación, reconocer sus fortalezas y proyectar un empleo que le permita continuar estudiando:
“Este proyecto me hizo ver mis propias capacidades”.
Desde Conexión entre el Aula y el Trabajo, Ana, responsable del proyecto en Nuevo León, comparte lo que considera más valioso del acompañamiento a las y los estudiantes:
“Para mí es muy valioso que se sientan escuchados, que sientan que son parte de algo y que sepan que, si necesitan unas palabras de aliento o una orientación, yo como su orientadora voy a estar para ellas y ellos”.

El impacto de este acompañamiento puede observarse incluso años después. Aiko, educadora de SERAJ en Ecatepec, Estado de México, recuerda:
“Lo que más me marcó fue que jóvenes de mi primera generación regresaran dos o tres años después a decirme que ya habían terminado su preparatoria, que habían ingresado a la universidad, que ya estaban trabajando de manera formal y que, sobre todo, no se habían quedado con las metas que habíamos construido, sino que las habían ampliado mucho más”.

Las oportunidades se construyen en colaboración
El acceso al trabajo digno no depende únicamente de la preparación individual. Requiere también empresas, instituciones educativas, organizaciones y personas especialistas comprometidas con generar oportunidades reales.
Por ello, las mentorías y alianzas son fundamentales para acercar a las juventudes a conocimientos, experiencias y redes profesionales.

Guadalupe Quesada, especialista en recursos humanos y mentora, comparte:
“Ser mentora de las y los jóvenes para mí es importantísimo: ser esa mano amiga para llevarlos a donde ellos quieren llegar, pero más rápido y más fácil, y ampliarles ese conocimiento para que esto sea de la mejor manera”.
Su experiencia refleja el valor de compartir conocimientos y construir conexiones que amplíen las posibilidades de desarrollo de las juventudes.
Esta edición fue posible gracias al apoyo de Nacional Monte de Piedad, Fomento Social Banamex, Fundación Coppel, Accenture y EMpower, en el marco de la iniciativa Coinversión por el Trabajo Digno 2025–2026, así como a la colaboración de instituciones educativas, empresas, especialistas y organizaciones aliadas.

Seguimos construyendo caminos junto con las juventudes
Los resultados de #PorLasJuventudes nos recuerdan que fortalecer la empleabilidad significa mucho más que preparar a una persona para ocupar un puesto de trabajo. Implica acompañar proyectos de vida, fortalecer la autonomía y conectar las capacidades de las juventudes con oportunidades educativas y laborales.
También significa reconocer que la responsabilidad de generar oportunidades no debe recaer únicamente en las personas jóvenes, sino que requiere instituciones comprometidas, empleos dignos y entornos que favorezcan el ejercicio de sus derechos.

En SERAJ seguiremos trabajando junto con jóvenes y nuestras organizaciones aliadas para construir esas condiciones y abrir nuevos caminos hacia el trabajo digno.
Porque las personas jóvenes tienen mucho que aportar cuando existen las condiciones para desarrollarse y participar plenamente en la sociedad.





Comentarios